envés
agosto 18, 2012 § Deja un comentario
No quedan nuestros cuerpos, sino nuestras almas. Pues no es el alma la que abandona el cuerpo, sino el cuerpo el que poco a poco va dejándonos. El alma es un residuo, una resistencia, un resto de naufragio, el vacío que nos queda cuando al cuerpo ya no le queda nada por vivir. De ahí que el mundo y no el más allá esté repleto de las almas de los muertos, de la vida pendiente que sus cuerpos no llegaron a vivir. Y puede que nuestra conciencia no sea otra cosa que el eco de sus voces.