invocare
agosto 23, 2012 § Deja un comentario
Toda invocación de Dios que no parta de la invocación de Dios, tarde o temprano, debería admitir que no invoca a Dios, sino a un fantasma. Pues el hombre en verdad no puede invocar honestamente a Dios, a menos que antes haya sido invocado por Dios. Y ya sabemos cómo invoca Dios al hombre. De ahí que quienes hacen de Dios un océano deberían admitir que un océano nunca va hacia el hombre y menos si ese océano es infinito. Ante un océano, el hombre solo puede desear bañarse. O perecer.