yoes (2)
agosto 25, 2012 § Deja un comentario
Un yo no se encuentra al margen de su particular modo de ser. En todo caso, a una cierta distancia, pero no al margen. Sus logros e impotencias van con él. Esto quiere decir que hay algo en cada yo que no se discute. Es su sustancia, su prejuicio, el suelo sobre el que se asienta cualquier idea o saber sobre sí mismo y lo que le rodea. Y, así, el tipo de yo de quien, pongamos por caso, se encuentra sometido a la posibilidad de la intervención de Dios no es el mismo que aquel que simplemente supone que puede intervenir. En el primer caso, el centro del yo permanece fuera de sí, mientras que en el segundo, Dios solo puede darse según la medida del yo. El primer yo encara una realidad, mientras que el segundo se limita a observar la escena. Ambas situaciones son, como suele decirse, inconmensurables. Pues un espectador puede explicar las visiones del actor, pero nunca podrá ver lo que éste ve. Su mundo no es el mismo.