antimito

agosto 26, 2012 § Deja un comentario

Un dios siempre tiene las de ganar. Él posee todo eso que a ti te falta. La perfección del dios te condena, por defecto, a la miseria. De ahí que solo pudiera liberarnos del hechizo del dios, aquella divinidad que se reveló como uno de los nuestros. Pues es sabido que la hembra perfecta deja de seducirnos cuando comienza a hablar.

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