octavius

agosto 28, 2012 § Deja un comentario

Respecto al reproche que hacéis a nuestra religión de adorar un malhechor y su cruz erráis lejos de la verdad, pensando que un malhechor pudiera merecer ser tenido por Dios o que se tenga por Dios a un ser terrenal. Miserable es aquél que apoya toda la esperanza en un hombre mortal, pues todo su auxilio se acaba cuando muere este hombre. Son los egipcios quienes eligen un hombre y lo adoran, le ruegan, le consultan todas las cosas, le sacrifican víctimas. Y él, que para los otros es Dios, para él mismo es indudablemente un hombre, quiera o no, pues si engaña la conciencia de otros, no puede burlar la suya.

Marco Minucio Félix

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