sed magis amica veritas
agosto 29, 2012 § Deja un comentario
K. Rahner decía que el principio de la espiritualidad cristiana es que Dios puede y quiere tratar directamente con su criatura. Sin embargo, Juan Luis Segundo, también jesuita, escribió que Dios no le comunica inmediatamente al alma cuál es el servicio y alabanza que espera de ella. ¿En qué quedamos? Me atrevería a decir que no hay respuesta cristiana al dilema, en tanto que el cristianismo es, de hecho, un andar entre una cosa y otra. Pues el cristianismo oscila inevitablemente entre el Dios de Jesús, aquél con el que Jesús, según parece, llegó a intimar, y el reconocimiento de Dios como Crucificado, reconocimiento que no admite otra relación con Dios que aquélla que se da, precisamente, como relación con el Crucificado. Ahora bien, es gracias a esta indeterminación que el cristianismo llegó a convertirse en el crisol donde pudieron coexistir Atenas y Jerusalén.