imaginarium (1)
septiembre 7, 2012 § Deja un comentario
Podemos comprender la verdad. Podemos comprender, por ejemplo, que no hay más realidad que esa que dejamos atrás. Pero sin imágenes que traduzcan esa verdad, difícilmente sabremos qué hacer con ella. Difícilmente el cuerpo podrá hacerse cargo de esa verdad. De ahí que el fantasma sea la figura más apropiada para tratar con la alteridad propia de lo real. Y será por eso que donde arrojamos por el desagüe al fantasma, por aquello de la superstición, arrojamos también al niño de lo real. Sin fantasma que la acompañe, la realidad solo puede ser pensada y por esto mismo nuestra relación con ella acaba siendo inevitablemente una relación con una abstracción. Ahora bien, lo cierto es que donde prevalece el fantasma, el fantasma suele ocupar el espacio de lo real.