sin orden ni concierto

septiembre 11, 2012 § Deja un comentario

La experiencia de pertenecer a un orden más amplio —la propia de quien se experimenta a sí mismo inserto en una legalidad que no acierta a comprender pero cuya efectividad percibe de algún modo— es de hecho superior que aquella que consiste simplemente en rascarse cuando pica. Se trata de la experiencia pagana de lo divino, la cual, sin duda, sitúa al devoto por encima de los cerdos. Sin embargo, la experiencia bíblica de la trascendencia no puede comprenderse en este sentido. Un creyente no se siente formando parte de un orden arquetípico, sino más bien arrojado a este mundo como aquél que debe cumplir con un mandato cuyo sentido último está por ver. De ahí que ponerse en manos de Dios no signifique lo mismo en un caso que en otro.

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