Dios no es dios.

septiembre 15, 2012 § Deja un comentario

Muchos cristianos de hoy en día siguen dirigiéndose a Dios como si fuera un dios. Pero lo cierto es que el monoteísmo no se distingue del politeísmo porque contemple un único dios en vez de muchos. La diferencia afecta a la naturaleza misma de lo divino. Decir que el Dios que se revela en la Cruz es en verdad el único Dios equivale a decir que la trascendencia de los dioses es una trascendencia de cartón piedra. Que no hay otro Dios que aquel que en modo alguno puede ser reconocido como un dios al uso. Que encontrarse sometido a Dios no es propiamente depender de una determinada fuerza, sino de la imposible posibilidad de Dios. La genuina trascendencia de Dios no es, por tanto, la de quien se encuentra ahí arriba, en los cielos, sino la de quien se ubica fuera del tiempo y, por eso mismo, más allá de cualquier mundo, sea humano o espectral. Su presencia, lo hemos dicho muchas veces, es la del ausente. En este sentido, la trascendencia del Dios bíblico es insoportablemente radical y, por eso mismo, puede el Crucificado ser reconocido como Dios. Pues tan solo el Crucificado en nombre de Dios encarna, «da cuerpo» al definitivo fracaso de la representación religiosa de Dios como dios.

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