de rodillas
septiembre 17, 2012 § Deja un comentario
Muchos de nuestros progres han dejado de arrodillarse porque lo consideran anacrónico o poco auténtico. Sin embargo, la cuestión es por qué ya no podemos arrodillarnos sinceramente —por qué el hecho de permanecer de rodillas ha dejado de ser esa posición que revela nuestra verdadera situación ante Dios—. ¿Cómo es que hemos podido creer que es más auténtico tutear a Dios que no saber qué decirle? Pues lo cierto es que quien puede permanecer de pie ante Dios —o ensimismado en la posición de loto— no se encuentra ante (o bajo) Dios, sino ante un sucedáneo hecho a la medida de su necesidad de Dios.