tempus fugit
septiembre 20, 2012 § Deja un comentario
Muchas de las cosas que vivimos con sentido —muchos de nuestros vínculos o fidelidades— saltarían por los aires si viviéramos eternamente. Ni siquiera podríamos seguir soportándonos a nosotros mismos. La muerte es, sin duda, un absurdo. Pero un absurdo que hace posible una vida con sentido. La muerte es el hacia dónde de la vida. Por eso mismo, sin muerte, la vida sería un infinite loop o, en su defecto, un puro movimiento inercial. Nadie con dos dedos de frente puede preferir la inmortalidad. Un inmortal difícilmente puede abrazar a sus hijos como esa vida que le ha sido dada dentro de un plazo. Vivir de espaldas a la verdad es no vivir, sino un bullicioso anar fent. Y la verdad es que no viviremos siempre. Los dioses nunca supieron lo que es la vida. De ahí que algunos decidieran encarnarse en un mortal.