una experiencia religiosa
septiembre 20, 2012 § Deja un comentario
Una manera de comprender la diferencia entre la experiencia bíblica de Dios y la propia de las místicas habidas y por haber es teniendo en cuenta las diferentes concepciones del amor. Para la mayoría, la aspiración de quien ama es la de unirse con aquél o aquélla a quien ama. Esto es, un amante aspira por definición a suprimir la distancia que le separa de la amada o amado. Por eso, cuando la distancia persiste a pesar del amor, quienes aman en este sentido, se preguntan qué han hecho mal o, en su defecto, qué deben hacer para perfeccionar su amor. Aquí el amor es un ideal que se realiza siempre en mayor o menor medida. Para otros, los menos, el amor no suprime el hiato, sino que, en cualquier caso, es algo que se da a pesar del hiato. Desde esta óptica, el amor no es unión, sino encuentro. Y, sin duda, esta segunda concepción del amor parece más ajustada a la verdad que la primera. Pues en el primer caso, el tema del amor es el amor, mientras que en el segundo, el tema es (el) otro.