spe

septiembre 22, 2012 § Deja un comentario

Quien cree que Dios se ubica arriba o, si se prefiere, en la dimensión desconocida, no puede esperar otra cosa que la intervención de Dios. Y quien espera esto de Dios difícilmente podrá evitar hacer de Dios un deus ex machina. En cambio, quien se encuentra sometido al Dios que se encuentra fuera del tiempo, no posee otra esperanza que la del milagro, esto es, la de algo a todas luces inviable. Y es que no hay otro milagro que el imposible final del mundo. Cualquier otro milagro es, en el mejor de los casos, una maravilla, pero no propiamente un milagro, esto es, el acontecer mismo de lo imposible. Pues, como entendieron perfectamente los antiguos, si el mundo es lógicamente eterno, que lo es, entonces el final del mundo no puede darse como una posibilidad del mundo.

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