coke and gnosis

septiembre 23, 2012 § Deja un comentario

O bien damos por descontado que en el interior del hombre hay algo así como una chispa divina. O bien creemos que el interior del hombre solo cabe encontrar la marca —la huella, el hueco— de Dios. En el primer caso, somos gnósticos. En el segundo, hebreos. En el primer caso, Dios es una posibilidad del hombre. En el segundo, el hombre es una posibilidad de Dios. En el primer caso, la Encarnación se comprende como si Jesús hubiera sido el gran chispazo de Dios. En el segundo, como si el interior de Jesús se hubiera «llenado» con la caída de Dios. No me parece que se trate de lo mismo.

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