occidentalia
septiembre 23, 2012 § Deja un comentario
Para el Occidente moderno, el tema a resolver es siempre el gran otro, es decir, la alteridad. De ahí nace la antropología que pretende ponerse en la piel del aborígen, la curiosidad por el resto de las culturas, curiosidad que, sin embargo, nunca han tenido esas culturas que investigamos. Occidente sufre hoy en día la necesidad de salir de sí, de su ensimismamiento. Y no es casual. Pues donde dejamos atrás la posibilidad de un más allá —donde la realidad solo puede entregarse como fenómeno, como algo dado según la medida de nuestra receptividad—, aquello que queda pendiente es, precisamente, lo que perdimos: la exterioridad misma de lo real, su inalcanzabilidad o trascendencia. Como ocurre en el caso de cada uno de nosotros, una cultura siempre debe enfrentarse a lo que tuvo que sacrificar para llegar a ser lo que es.