recursos humanos

octubre 1, 2012 § Deja un comentario

Puede que el otro mundo no sea tanto el motivo de la esperanza de los desesperados como el lugar que los hombres tuvieron que concebir para poder librarse de lo Real, esto es, de esa Cosa cuya mera irrupción, por ser tan fascinante como terrible, provoca nuestra parálisis o impotencia. Lo Real es ciertamente monstruoso. Cualquiera que tenga una mínima idea de las verdades que encierra el mito, se habrá dado cuenta que no hay nada más real que una Górgona. Cualquier otra cosa —cualquier cosa de la que podamos hacernos una idea o tener a mano— es el resultado de una construcción: la belleza, el bien, la luz, por un lado; la deformidad, el mal, la oscuridad, por otro. Si los hombres pudieron habitar el mundo es porque lograron arrojar al monstruo a las profundidades del Hades. De hecho, sigue ahí, aun cuando esas profundidades, ante la falta de un infierno creíble, no sean otras que las del propio inconsciente. Y es que los dioses no pueden morir.

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