el gnosticismo de Simone Weil

octubre 8, 2012 § Deja un comentario

Escribe Simone Weil: «lo que es perfectamente puro no puede ser otra cosa que Dios presente en esta vida. […] Si Dios no estuviera presente, jamás podríamos ser salvados. En el alma que se ha producido tal contacto con la pureza, todo el horror del mal que ese alma lleva en sí se transforma en amor por la pureza divina.» La verdad es que resulta gratificante leer de tanto en cuanto cosas como ésta. ¿Quién no agradece volver a los sentimientos de la infancia de vez en cuando? Pero uno no puede evitar la sensación de que los tiros cristianos no van por ahí. Pues no parece que Dios opere por «contacto». Sin duda, la simpatía, en el sentido más literal, existe. Cuando entramos en contacto con personas realmente buenas, cuando tratamos con niños, es difícil que su bondad no provoque —no convoque— nuestra bondad. Los sentimientos, como sabemos, s'encomanen. Es verdad que los cristales del agua son más bellos cuando escuchan las cantatas de Bach que las estridencias de Black Sabbath. Se trata de algo que podemos comprobar fácilmente. Sin embargo, la cuestión cristiana —la que exige fe y no solo conocimiento— es qué ocurre con Dios cuando fracasa la bondad del Hijo de Dios. Pues no parece que el «contacto» baste para transformar el corazón de los Pilato de este mundo. Las evidencias, más bien, parecen decantarse del lado contrario. Parece que la bondad no pueda con el Mal. Que cualquier logro de la bondad sea circunstancial o anecdótico. Por eso, le es consubstancial al cristianismo la increíble esperanza en el día D de los últimos tiempos. El cordero debe pronunciar la última palabra. Un creyente no puede esperar otra cosa que este absurdo, en tanto que, como creyente, se encuentra sometido al acontecimiento de una imposible bondad en medio del infierno. El poder transformador de la bondad no es una cuestión de hecho, sino de derecho, por decirlo así. Pues, sin esa esperanza, el cristianismo más que un saber parece esa ingenuidad tan propia de quienes, encerrados en su burbuja de cristal, no pueden admitir la dureza del mundo.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo el gnosticismo de Simone Weil en la modificación.

Meta