platónicas

octubre 9, 2012 § Deja un comentario

Si podemos discutir indefinidamente el carácter justo de una decisión justa —si podemos cuestionar una y otra vez nuestro sentido del bien— es porque la justicia o el bien es aquello que, en cualquier caso, se encuentra pendiente o, por decirlo en platónico, más allá. Esto es, porque la justicia o el bien no acaban de darse por entero. Sin embargo, si podemos decir esto último —si podemos decir que no terminan de concretarse en las decisiones que tomamos justamente o en nuestras buenas obras— es porque, damos por descontado, que la justicia o el bien deben realizarse por entero. Ahora bien, lo que debe hacerse presente es lo real por antonomasia. De ahí, que la experiencia de lo real en el platonismo sea inseparable de la experiencia de lo real que se encuentra a faltar. Pues lo que se hace presente en todo lo tangible es, precisamente, aquello que tuvo que desaparecer para que pudiéramos tocarlo, verlo, percibirlo. Y probablemente, quien entienda esto, admita fácilmente que la situación del hombre moderno es la de quienes, por seguir la estela del mito, habitaban en el fondo de la caverna, aquellos que, en definitiva, creen que no hay más realidad que la de las cosas que huelen o palpan.

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