la prueba
octubre 13, 2012 § Deja un comentario
Nuestros sueños están cargados de impurezas. Incluso donde soñamos altruísticamente con cambiar las cosas de este mundo. En el sueño, el yo aún se sirve de la verdad que pretende realizar. Necesitamos la prueba de fuego de una muerte sin amparo —necesitamos el silencio de Dios— para que podamos responder a Dios en (el solo) nombre de Dios.