esas libertades
octubre 16, 2012 § Deja un comentario
O puedes elegir o ya no puedes elegir. En el primer caso, aún estás en el supermercado (y, por tanto, propiamente no eliges, sino que cedes a tu deseo). En el segundo, en cambio, te has convertido en el fruto de tu elección. Ya no puede haber marcha atrás. Y no puede haberla porque tu apuesta fue hasta el final. La libertad es siempre esa libertad que dejamos atrás, precisamente, por ejercerla. Pues quien quiere es su querer y, por eso mismo, no puede querer otra cosa que permanecer en lo que quiere, aun cuando a veces sienta deseos de ser piel roja.