la deriva gnóstica del cristianismo actual
octubre 20, 2012 § Deja un comentario
La verdad es que no acabo de entender a quienes hacen una lectura gnóstica de los textos bíblicos. Y no los acabo de entender porque el Dios de la Revelación, más que conocimiento, exige fe. La fe no es, ni siquiera, un conocimiento deficiente, un supuesto por comprobar. Fe es confianza en un Dios que promete, literalmente, lo increíble: la fertilidad de la estéril, un león comiendo hierba, la resurrección de los muertos. Aquí la cuestión es quién puede confiar en lo que humanamente no cabe confiar (y sobre qué base). Al fin y al cabo, en qué consiste esta extraña fe. Pero lo cierto es que Abraham —el primero en indicarnos por dónde van los tiros de la fe— no parece ponerse en marcha porque haya comprendido que Dios es algo así como el mar. El mar en cualquier caso puede llamarnos a pegarnos un buen baño —o como suelen decir los transconfesionales, a fundirnos en él—. Pero un creyente no se siente llamado por el rumor de las olas, sino por las voces que nacen del sufrimiento indecible de los hombres, las cuales se le revelan, precisamente, como la voz misma de Dios.