reset

octubre 23, 2012 § Deja un comentario

Para el helenismo —y para los gnósticos de paso—, el alma es incorruptible. Todo cuanto de impuro hay en el hombre se debe a la materia. La muerte es, por tanto una liberación, la puerta por la que el hombre vuelve a casa. En cambio, para la antropología bíblica nada escapa a la corrupción del pecado, alma incluida. Es decir, todo se encuentra encorvado sobre sí mismo, de espaldas a Dios. La muerte, el salario del pecado, abraza la integridad del hombre. La muerte es terrible, el síntoma más palpable de que nos encontramos del lado del Mundo y no del de Dios. Por eso, para un griego, la redención consiste en saber la verdadera naturaleza de la muerte, en abrazarla como amiga, en dejar de temerla. Para un creyente, en cambio, no puede haber otra redención que la que pasa por una recreación del hombre. La audacia del cristianismo consiste en haber visto este reset en una Cruz.

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