día D
octubre 27, 2012 § Deja un comentario
Quien se encuentra a la espera de su absolución —quien vive cubierto por su impiedad— sabe que la muerte, por sí sola, no resulta liberadora. Que tan solo el improbable perdón de las víctimas podría redimirle más allá de la muerte. La muerte solo salva a quien cree que el cuerpo es una cárcel. Pero no a los hijos de Caín.