Bellvitge (y 2)

octubre 30, 2012 § Deja un comentario

Supongamos que nos encontramos en un congreso de las Juventudes Socialistas y que después de leer aquel fragmento del Manifiesto Comunista en donde Marx dice que la Historia es la historia de la lucha de clases, los jóvenes socialistas se pusieran a cantar, en vez de la internacional, una actualización y en cuya letra encontráramos la siguiente perla: no hay clases, no hay pueblos oprimidos, todos, al fin, somos iguales… ¿Acaso podríamos tomarlos en serio? ¿No creeríamos, más bien, que son socialistas de boquilla? Ahora bien, ¿por qué nos cuesta tanto admitirlo cuando se trata de cristianos que, depués del Credo, se ponen a cantar con entusiasmo mesiánico que Dios no nos juzga? ¿Acaso Mt 25 no va a misa? ¿Acaso no es cierto que, cristianamente, estamos en falso cuando pasamos de largo? ¿Acaso no fuimos ya condenados por nuestra impiedad?

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