Melchor, Gaspar y Baltasar
octubre 30, 2012 § Deja un comentario
Para muchos, la madurez consiste en caer en la cuenta de que los reyes son los padres. Para muchos, la madurez es desilusión, desengaño, ateísmo. Cabe, sin embargo, otra madurez, aquélla que reconoce que la desilusión es la otra cara de la revelación, a saber, la que nos permite decir, precisamente, que los padres son los reyes (o que no hay más reyes que los padres). Quien entiende esta inversión está muy cerca de entender el giro copernicano de cristianismo con respecto a toda religión. Pues algo parecido dice el creyente cuando confiesa que no hay más Dios que el Crucificado.