sobre el Credo (2)

octubre 30, 2012 § Deja un comentario

La fórmula original dice creo en Dios Padre, esto es, sin coma entre «Dios» y «Padre». La intención es clara: la experiencia de Dios no es independiente de su paternidad. No es que primero el creyente experimente a Dios y luego se dé cuenta de que es como un padre, del mismo modo que podría darse cuenta de que es un marciano verde. Quien experimenta a Dios se encuentra por eso mismo (de)pendiente de su amparo, al tiempo que sometido a su exigencia. De hecho, bíblicamente, promesa y mandato son dos caras de la misma moneda. Así, por ejemplo, vivirás más allá de la muerte es tanto un promesa como un deber: seguirás viviendo donde ya no tengas vida por delante porque debes vivir donde ya no tengas vida por delante. Dios promete la imposible vida de Dios a sus fieles, a quienes le obedecen hasta el final (de los tiempos). Esta y no otra es la lección de Abraham. Solo puede confiar en Dios —confiar en su increíble promesa— quien se encuentra enteramente sometido a su mandato. Esto por un lado.

Por otro, la revelación de la paternidad de Dios es correlativa a la experiencia de una común filiación. Es aquello tan bíblico de que no hay experiencia de Dios que no suponga, al mismo tiempo, la experiencia del otro como hermano. Ahora bien, esto es, precisamente, lo que no podemos dar por descontado. El otro no es, de entrada, tu hermano. El otro es, más que hermano, un objeto de deseo o una amenaza, un amigo o un enemigo. La relación con el otro es, antes que nada, política. De ahí que la experiencia de Dios se dé como revelación de nuestra inicial o, mejor dicho, esencial impiedad: ¿dónde está tu hermano? No cabe experiencia de Dios que no suponga, por tanto, un cuestionamiento de sí. Confiar en Dios Padre es confiar, al fin y al cabo, en su absolución —en que el deber de amar al prójimo será finalmente una realidad… por la (medida de) gracia de Dios—. Confiar en Dios es, así, encontrarse por entero sojuzgado o, mejor dicho, subyugado por el amarás al prójimo como a ti mismo.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo sobre el Credo (2) en la modificación.

Meta