posturas

noviembre 1, 2012 § Deja un comentario

No hay algo así com un kamasutra religioso. Honestamente, no podemos decir que la posición del loto y la de quien se arrodilla sean diferentes modos de dirigirse a Dios. Un cuerpo sintonizado con el todo no da testimonio de Dios, o cuanto menos, del Dios que se encuentra más allá del todo, sino de nuestra necesidad de disolvernos en el todo. Un cuerpo en armonía con el silencio del cosmos es un cuerpo que ha hecho del mundo un hogar. En cambio, un cuerpo arrodillado es un cuerpo que ha sido expulsado del mundo. Un cuerpo arrodillado es, de por sí, presencia de Dios, del Dios que nos obliga a admitir que el todo no es todo, un cuerpo que se halla, precisamente, en un mundo pendiente de una última palabra, un mundo abierto a una trascendencia que en modo alguno cabe concebir como la dimensión oculta del mundo.

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