desear, abrazar: otro modo de pillar a Platón
noviembre 5, 2012 § Deja un comentario
Tan solo deseamos el aspecto del otro, su físico, su carácter, su modo de ser. Su máscara. Aquello que el otro es en última instancia, el hecho de que sea, en realidad, otro, su falta de coincidencia consigo mismo, su no acabar de ser lo que parece, esto es, su alteridad, su indigencia, su desajuste, ese esencial no terminar de hallarse donde está, el encontrarse en cierto sentido más allá de sí mismo…, todo eso no es algo que pueda ser deseado, sino solo dicho, reconocido, admitido, precisamente, como aquello que nunca alcanzaremos o llegaremos a poseer. Pues el carácter otro del otro, en tanto que invisible, no puede darse a nuestro deseo o sensibilidad. En verdad es lo que se resiste esencialmente a nuestro deseo. Deseamos el brillo del otro —su aparecer, sus formas— pero, al fin y al cabo, tan solo podemos abrazar su pobreza, su déficit o falta de ser, su nada.