moral y política

noviembre 23, 2012 § Deja un comentario

Un chico, menor, vende droga en su escuela. ¿Qué hacer? Depende de las dimensiones de la escuela. Si se trata de una escuela pequeña, entonces las soluciones a los conflictos son las propias de una comunidad. Es decir, el conflicto puede ser resuelto moralmente. Por un lado, el palo de la vergüenza y, por otro, la zanahoria del diálogo. Aquí, cabe ser, por tanto, comprensivos. Sin embargo, si la escuela es grande, si hablamos de los miles de alumnos, entonces la solución no puede ser moral, sino que debe ser política. El castigo tiene que ser ejemplar. La posibilidad de la vergüenza no tiene el mismo peso en una sociedad que en una comunidad. El chico ha cogido el balón con las manos. Tarjeta roja. No hay más. Al menos, en la escena pública. Pues, cuando somos demasiados, la prioridad es que las cosas funcionen tal y como, en principio, deben funcionar. Una gran escuela no puede ser una familia. Una gran escuela exige una dirección política, no moral (aunque forma parte de la política que la dirección pueda ejercer un cierto tipo de liderazgo moral). Y es que la cuestión de la política no es tanto qué debemos moralmente hacer, sino qué hacer cuando no es posible hacer lo que moralmente tendríamos que hacer. Una comunidad —una familia— es lo que son sus miembros. Una sociedad de miles —millones— de individuos ya es otra cosa y, por tanto, las leyes que rigen su despliegue son necesariamente otras.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo moral y política en la modificación.

Meta