transconfessional: comentarios a la teología de Javier Melloni (12)
noviembre 23, 2012 § Deja un comentario
Los relatos de la pasión pueden entenderse como una ceremonia del perdón. No obstante, para comprender lo que puso en juego la Cruz —para recuperar su originalidad, su escándalo—, lo mejor es contar esas historias en donde el relato de la Cruz se actualiza. Como, por ejemplo, la de esas madres de El Salvador que dieron su sangre para salvar la vida de esos hombres malheridos que momentos antes habían violado y descuartizado a sus hijas. Podríamos decir que se trata de un perdón imposible. Y no porque no pueda ser —pues de hecho fue—, sino porque no puede entenderse como una posibilidad del mundo, como algo que el hombre que aún confía en sí mismo pueda integrar como norma para el presente. En el mundo, nadie puede perdonar así. El perdón superogatorio de las víctimas no es algo que podamos moralmente exigirnos unos a otros. Del lado del hombre, se trata de un perdón aberrante. Esas madres, cuando perdonan, no son, lo que se dice, humanas, aunque tampoco es que sean, divinas. Podríamos decir que se encuentran fuera de sí. Ellas en verdad están muertas, pues en verdad ya no les queda vida humana por delante. Pero es por eso mismo que su perdón se (nos) da como el perdón de quien regresa de la muerte. Cristianamente, ese perdón se revela como una anticipación de otro mundo, de aquel que corresponde a otros tiempos. Se trata, en definitiva, de la derrota de la muerte. La muerte ya no nos puede donde hemos recibido ese perdón. Javier Melloni dice que este episodio —y, por extensión, el episodio de la Cruz— es religiosamente neutro. Esto es, que la escena ayudaría al budista a ser mejor budista, al musulmán, a ser mejor musulmán, etc. (¿Deberíamos decir lo mismo de, pongamos por caso, el animista?) Sin embargo, tengo mis dudas de que se trate de un episodio religiosamente neutro. Y no porque la escena no ayude al budista a ser mejor budista o al musulmán a ser mejor musulmán, sino porque quizá no se trate solo de eso. Es obvio que la escena, como de hecho cualquier otra, puede ser vista desde diferentes ópticas. Pero supongamos que alguien dijera que esas mujeres perdonaron lo imperdonable porque estuvieron enteramente poseídas por el espíritu del perdón, esto es, como la niña de El exorcista, pero en bueno. Y supongamos, también, que eso le ayudara a ser un mejor supersticioso o, simplemente, una mejor persona. Sin embargo, no es lo mismo ver a esas mujeres como títeres del espíritu que ver, desde la Cruz de Cristo, que no hay otro Dios que el que esas mujeres puedan encarnar. Por tanto, la visión no es religiosamente neutra. Yes que, aun cuando en última instancia se trate de responder a la voluntad de Dios, no es lo mismo hacerlo porque vas por ahí dopado con la droga del espíritu, suponiendo que existiera, que hacerlo porque la vida de esos hombres se te revela contra pronóstico como sagrada. En el primer caso, y a diferencia de lo que ocurre en el segundo, no hay nadie que responda.