dasein
diciembre 9, 2012 § Deja un comentario
Aunque mi existencia se encontrara enteramente determinada, aunque fuera enteramente predecible como pueda serlo el movimiento de una piedra al caer, esa determinación no tiene nada que ver conmigo, pues yo soy en gran medida mi incertidumbre ante lo que está por-venir. Es posible que un dios omnisciente pudiera adelantar cada uno de mis actos, como si, al fin y al cabo, yo no fuera otra cosa que un autómata. Pero esa anticipación no demostraría estrictamente que yo fuera una máquina, sino que no es capaz de alcanzarme (de llegar a mi yo).