vigor

diciembre 15, 2012 § Deja un comentario

Una cosa es la verdad creyente. Y otra vivir conforme a esa verdad. Una cosa es comprender que nadie que aún confíe en su posibilidad puede dirigirse en verdad a Dios y otra invocarle honestamente allí donde aún esperamos algo del mundo. Una cosa es saber que no hay otro Dios que el Crucificado y otra que nosotros, los que vemos de lejos la Cruz, podamos responder verdaderamente a ese Dios. Pues este verdaderamente no se desprende de la verdad. La verdad de Dios solo pueda darse en los tiempos de Dios. Pero los hombres solo terminalmente nos encontramos en los tiempos de Dios. Mientras tanto, es posible que solo podamos relacionarnos sinceramente con Dios con la ayuda del mito, por no hablar de la superstición. Para quienes aún estamos lejos de habitar los tiempos de Dios, el mito es, literalmente, vital. Quien solo comprende, difícilmente tendrá el vigor de quienes, en los tiempos del hombre, poseen una fe infantil. Como si, en los tiempos del hombre, solo pudiéramos integrar en falso la verdad de Dios. Sin embargo, la posibilidad de creer en este sentido tampoco está en nuestras manos. Quienes se hallan imbuidos de Modernidad, no pueden abrazarse al mito como si tal cosa. De ahí que su firmeza, de tenerla, dependa únicamente de los santos, de esos hombres y mujeres que han sido transfigurados por el Dios de los últimos días, el Dios de la Cruz. Así, la fuerza del cristiano común, o bien deriva de la superstición o bien de un ponerse en manos de los patriarcas de la fe. El vigor de quienes aún no hemos vuelto con vida de la muerte está en manos de la autoridad de quienes sí lo han hecho: dime qué quieres que haga en nombre de Dios, porque solo tú has oído su voz. Al fin y al cabo, la fuerza que podamos tener en el más acá es siempre una forma, casi militar, de obediencia. Como si, en definitiva, el cristianismo que ha alcanzado una cierta mayoría de edad solo pudiera articularse como Compañía.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo vigor en la modificación.

Meta