back to basics
diciembre 27, 2012 § Deja un comentario
Nos preguntamos por Dios. Pero ¿qué esperamos encontrar? ¿Un «fantasma bueno»? ¿Un «interlocutor oceánico»? ¿Una «presencia fascinante»? Nada con lo que pudiéramos topar puede obligarnos en verdad a hincar las rodillas. En verdad, solo la falta de Dios. Su altura es nuestro abismo. Creer es esperar la inconcebible posibilidad de Dios, arrodillado en cualquier rincón de un cosmos inabarcable. Quien ha sido bendecido una sola vez, ya no podrá admitir la evidencia del mundo, aquélla que le concede al verdugo la última palabra. La fe siempre fue un síntoma, en modo alguno una constatación.