investigaciones lógicas (3)
enero 9, 2013 § Deja un comentario
Si el propósito de la mística es la unión con Dios, entonces el místico no pretende otra cosa que ser un inconsciente. No hay unión sin disolución. O lo que viene a ser lo mismo, no hay unión que preserve la distancia de la alteridad, la cual siempre exige una hiperconciencia. De lo que se deduce que Dios deja de ser un más allá para el místico. Y de ahí al panteísmo hay un paso. O Dios en sí mismo es lo otro del mundo —la X que impide el cierre de la Totalidad— o Dios es tan sólo el nombre de la gran sustancia a la que se reduce todo cuanto es. Esto es: o por-venir o mar.