estudios bíblicos
enero 10, 2013 § Deja un comentario
Cualquier lector atento de los textos bíblicos debería, cuanto menos, reparar en el hecho de que, desde una óptica bíblica, la situación común de los hombres, incluyendo la de quienes se consideran a sí mismos «religiosos» —y, podríamos añadir, sobre todo la de ellos— es la de una sempiterna impiedad o falta de fe. Como si los hombres, desde sí mismos, fueran incapaces de Dios. Como si, al fin y al cabo, la presencia de Dios dependiera de la fe de unos pocos que, precisamente por haber sido alcanzados por Dios, han sido despojados de cualquier confianza en la posibilidad humana de arraigar en este mundo.