contextos (y 2)
enero 13, 2013 § Deja un comentario
La palabra «Dios» no significa nada fuera de contexto. Y Dios siempre se encuentra fuera de contexto cuando lo entendemos como algo o alguien de algún modo presente en el mundo. El contexto de Dios no es el mundo, sino la crisis del mundo, de su poder, su posibilidad. Por eso, quienes aún pertenecemos al mundo, no sabemos qué hacer con Dios. En su lugar, contamos con sucedáneos: que si la utopía, que si la energía del amor o el puro il-y-a. Y, así, fácilmente creemos saber algo de Dios, cuando lo cierto es que tan solo tenemos una idea —un ídolo— de Dios. Quienes saben de Dios —quienes soportan su altura— son quienes han quedado fuera del mundo: los deshechados, los arrancados del hogar, los sin tierra. Únicamente ellos pueden saber algo acerca de Dios. Y lo que saben, de saberlo, es que de Dios no podemos tener ni siquiera una idea, sino, en cualquier caso, un deber, una urgencia, una Ley. Que si podemos tratarnos como hermanos de sangre es porque Dios aún no ha vuelto a casa por Navidad.