la falacia del relativismo moral (y 2)
enero 31, 2013 § Deja un comentario
Una cosa es lo que de hecho vemos y otra lo que deberíamos ver. Lo que de hecho vemos viene impuesto por nuestra circunstancia o interés, en definitiva, por nuestra posición. Lo que deberíamos ver, por nuestra razón. La razón, sin duda, siempre exige ver más allá de lo que podemos constatar. Mejor dicho, nuestra razón exige ver lo real y lo real, por lógica, siempre se encuentra, como quien dice, más allá de las formas o modos de ser que capta nuestra sensibilidad. Lo real es lo enteramente otro y nada otro se encuentra en verdad a nuestro alcance. Aquello en verdad otro es lo que no acaba de darse y, sin embargo, debe darse. Nuestra relación con lo real es, en el fondo, una exigencia, es decir, no se da según el modo del presente, sino según el modo del imperativo. Es por eso que quien ve más allá de lo que le permite ver su sensibilidad —quien reconoce el carácter invisible de lo real— ve obviamente más que quien simplemente se limita a reaccionar. Aunque de hecho no vea nada. O quizá por eso mismo. Podríamos decir que quien ve lo que debe ser visto y, con todo, no puede ser visto, juega otra liga que quien no ve más allá de un palmo de sus narices.