es mejor dar que recibir

febrero 26, 2013 § Deja un comentario

Es posible que algunos piensen que el mensaje cristiano se reduce a una variante del típico es mejor dar que recibir. Y, ciertamente, este principio podría funcionar como un resumen doméstico de la Ley. Algo parecido dijo Jesús de Nazareth cuando le preguntaron por el mandamiento de los mandamientos. Ahora bien, la experiencia bíblica va con el cuestionamiento del alcance del principio. ¿Es realmente mejor? ¿Acaso la felicidad no se decanta por quien sabe vivir? ¿Qué deberíamos decir de quienes lo dan todo y, sin embargo, reciben, por eso mismo, todos los palos? Aquí, algunos fácilmente salen con aquello de que la verdadera felicidad pasa por el dar(se). Que la dicha de quienes saben vivir —la dicha de los sabios, de los Epicuro de turno— es solo aparente. No obstante, esto de la verdadera felicidad habría que ponerlo entre comillas. Pues, los hombres no sabemos qué hacer con la verdad. O, por decirlo con otras palabras, no hay verdad moral que humanamente no esté atravesada de una cierta ambigüedad. Al fin y al cabo, la Cruz existe. Y no necesariamente para los malos. De ahí que la vida creyente sea inseparable de un esperar a que se resuelva tot plegat. Pues, si fuera incuestionable que es mejor dar que recibir, no haría falta ningún Dios.

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