Dios y el prójimo (y hasta aquí 2000).
febrero 28, 2013 § Deja un comentario
Desde la Cruz, no cabe otro ponerse en manos de Dios que no sea un ponerse en manos del pobre. Ahora bien, esto lejos de implicar una reducción ética de la espiritualidad constituye, en realidad, una espiritualización de la ética. Pues cristianamente no decimos que Dios no sea más que un pobre hombre, sino que un pobre es siempre más.