maranathá (ii)
marzo 6, 2013 § Deja un comentario
¿Cómo entender la esperanza cristiana de la segunda venido del Cristo? Jesús es el que ha de venir… Es decir: Jesús fue en tanto que aún no ha sido. Hay algo de inconcluso en el hombre que fue Jesús. Su muerte no fue su fin. El Juicio, ciertamente, comenzó con la Cruz. Pero la sentencia aún no ha sido dictada. Los tiempos abiertos por la Cruz son, por defecto, tiempos catastróficos, literalmente, tiempos en donde los cielos ya no cuentan. Dios descendió definitivamente hasta ponerse a la altura de una Cruz. Ahora bien, el carácter final de estos tiempos se dilata sine die a la espera de una segunda venida que solo cabe concebir con imágenes increíbles. O, por emplear otras palabras, los tiempos finales constituyen, no tanto un cierre, como la oportunidad del hombre. Y esto es así solo porque Dios juzga al hombre poniéndose en sus manos. Como si, al fin y al cabo, Dios como Crucificado nos dijera: hasta aquí hemos llegado. Me pongo en tus manos. Tú veras. Como si, en definitiva, el hombre no pudiera ser libre —como si el hombre no pudiera querer— hasta que Dios no cae sobre la espalda de un Crucificado.