that’s the question

marzo 7, 2013 § Deja un comentario

La cuestión de Dios bíblicamente se resuelve como la cuestión de Dios. Es decir, la cuestión que se pregunta por Dios siempre acaba por resolverse como una puesta en cuestión del hombre por parte de Dios. En este sentido, el hombre, cuando topa con Dios, no topa con una fuerza o poder, sino con aquella voz que le pregunta por el lugar del otro. ¿Dónde está tu hermano? Y esto significa que uno solo puede encontrarse bajo Dios, donde Dios no responde a la cuestión de Dios tal y como el hombre espera. O, por decirlo de otro modo, que uno solo puede hacer lo debido ante Dios donde Dios no se presenta como el guardián celeste de la Ley. Pues solo quien encuentra a Dios en falta puede escuchar la demanda que nace del estómago del hambriento como el mandato mismo de Dios.

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