facilongo

marzo 9, 2013 § Deja un comentario

Todo lo fácil acaba por ser banal. Por eso, un Dios que podamos tragar, por no hablar de digerir —un Dios a la medida de nuestra posibilidad—, termina siendo, inevitablemente, un dios del que podemos prescindir. Pero Dios es siempre aquel que te dirá que «cuando veas a un hombre ahogándose, tírate al agua, aunque no sepas nadar».

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo facilongo en la modificación.

Meta