Talmud

marzo 25, 2013 § Deja un comentario

Dice una sentencia rabínica que Dios permite el mal para que los hombres puedan creer en Dios. Traducción: para que los hombres puedan encontrarse enteramente sometidos a la voluntad y el porvenir de Dios; para que la muerte —el mal— no pueda con los hombres. Y es que el mal deja de tener una última palabra para quienes responden a la demanda infinita de la niña que sobrevive milagrosamente a las cámaras de gas. Aunque no solo para ellos, sino también para quienes dan fe de lo que ellos hicieron.

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