la cinta de Moebius
marzo 27, 2013 § Deja un comentario
Decía Bonhoeffer que un Dios que existe no existe. Pues un Dios que existiera a la manera de un «espectro» no podría ser reconocido honestamente como Dios. Ningún hombre que haya alcanzado la «mayoría de edad» puede sentirse de corazón sometido a un «espectro». De Dios tan solo poseemos las huellas, esa voz imperativa que arraiga en los estómagos del hambre. O, por decirlo en los términos de la mejor tradición rabínica, de Dios en sí mismo únicamente poseemos el nombre. Sin embargo, acaso los hombres solo podamos mantenernos en la verdad de Dios —aquella que tiene lugar bajo el silencio de Dios— etsi Deus daretur.