matices
abril 6, 2013 § Deja un comentario
Decíamos que uno solo puede encontrarse cabe Dios donde da a Dios por descontado. Y esto es así. Sin embargo, que podamos dar a Dios por descontado no es algo que dependa de cada uno. Pues un Dios que yo doy por sentado no deja de ser mi supuesto, al fin y al cabo, nada serio. Uno solo puede dar honestamente a Dios por descontado donde se da por descontado. Nadie cree por su cuenta y riesgo. De ahí que la cuestión del creyente en Occidente sea la de cómo alcanzar, por emplear la expresión de Kierkegaard, una segunda ingenuidad. Pues la primera, ciertamente, ya la perdimos al echar por el desagüe las aguas de la superstición.