sobre la vida y la muerte

abril 18, 2013 § Deja un comentario

Se nos dio la muerte para que tuviéramos la vida. Sin muerte, no hay vida. Pues la vida se nos da desde el horizonte mismo de la muerte. De ahí que la religión que niega la muerte —aquella que comprende la muerte como un simple tránsito, aquella que da por hecho el más allá— no sea una religión de vivos, sino de muertos. Hay muerte y del más allá seguimos sin tener ni idea. Por eso, carpe diem. Esto es: cuida de la vida que se te ha dado. La tuya y la de quienes viven junto a ti, aunque no lo sepas, los prójimos. No es causal que quienes creen saberlo todo acerca del más allá, suelan ser quienes pasan de largo. Son los que olvidan que las imágenes de la esperanza creyente son, literalmente, increíbles. En definitiva, la esperanza creyente, al sostenerse únicamente sobre la experiencia del don, se construye, no ya con los materiales de la expectativa o el sueño, sino con los del mandato. Pues el futuro de Dios es lo que debe ocurrir aun cuando no pueda ocurrir.

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