huecos
abril 30, 2013 § Deja un comentario
¿Cómo fue posible que un crucificado acabase siendo reconocido como Señor? No porque unos judíos se dieran cuenta de que habían colgado a Dios-vestido-de-hombre, pues tal posibilidad es inconcebible en la religión de Israel, sino porque el Crucificado fue quien ocupó el lugar vacante de Dios. Evidentemente, todo esto es dicho inicialmente de modo «tambaleante», pues en los comienzos de la era cristiana, la presencia del dios aún se daba por descontada. El lugar de Dios en los cielos no podía quedar vacío. La verdad cristiana —la convicción de que no hay otro Dios que el que pende de una Cruz— aún tenía que vérselas con los prejuicios del paganismo, con el sentido genérico de la divinidad, como para que dicha verdad pudiera mostrarse tal cual. Tienen razón quienes critican al cristianismo diciendo que han hecho de un crucificado, un Dios, creyendo que eso supone disolver el sentido religioso de la divinidad. Pero olvidan que eso, precisamente, fue hecho en nombre de Dios.