interior intimo meo

mayo 2, 2013 § Deja un comentario

La vía de la interioridad no conduce a Dios, sino en todo caso a un caer en la cuenta del carácter inalcanzable de lo Otro. Por dicha vía podemos anhelar algo en verdad otro, pero en modo alguno llegar a relacionarnos con Dios. Cuando tocamos fondo, vemos que no hay nada ahí o, lo que acaso sea peor, olemos demasiada mierda como para que podamos permanecer en éxtasis. Quien encuentra a Dios en el fondo de sí mismo no encuentra propiamente a Dios, sino a su representante, el abandonado de Dios. Pues cristianamente, no hay otro éxtasis —otra salida de sí— que el que te arroja en brazos del desgraciado. No hay otra relación con Dios que la que podamos mantener con los crucificados de este mundo. Y es que las voces que se escuchan en el silencio del alma o son delirantes o son un clamor: el de los estómagos vacíos, el de los gulags de la historia. Cristianamente, no hay hambre de Dios que no sea hambre de Dios, esto es, hambre del pobre.

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