María, llena eres de Gracia
mayo 8, 2013 § Deja un comentario
El relato de la anunciación nos permite entender fácilmente de qué va esto del cristianismo y, de paso, su deformación. Pues muchos, aún siguen creyendo —y esto ya es, de por sí, significativo del tipo de cristianismo que circula por ahí— que la fecundación de María es un fenómeno paranormal. Como si, de hecho, María hubiera sido una Leda palestina, la cual, como sabemos, fue poseída por Zeus bajo el aspecto de un cisne. Que María hubiera sido, de hecho, fecundada por la divinidad, no exigiría nuestra fe, sino, en cualquier caso, nuestra credulidad. Ahora bien la fe reposa, precisamente, en la distinción entre lo paranormal y lo sobrenatural. Si leemos entre líneas caeremos en la cuenta de que probablemente María fue una madre soltera. Y si llegó a ese estado es porque probablemente, o bien fue violada, o bien era una cualquiera. En el contexto del judaísmo de la época, los chicos no salían con las chicas y se lo montaban por ahí. Una madre soltera estaba condenada a la exclusión social, la pobreza, la prostitución. Por tanto, no hay nada paranormal en el hecho de que María llevara sobre sus entrañas al hijo de un extraño. Más bien, todo es muy humano, demasiado humano. Lo sobrenatural es que María, con el amparo del buen hombre que posiblemente fue José, amase al hijo de su vientre. Lo sobrenatural es que la pequeña judía quisiera con todo su corazón el fruto del pecado del hombre. Así pues, de hecho, Dios no bajó del cielo para penetrar a María, pero sí que lo hizo en verdad. El Señor, verdaderamente, estaba con ella. Quienes siguen tomándose al pie de la letra la metáfora confunden, una vez más, el dedo que señala a la luna con la luna, el significado por el referente. Aunque puede que sea preferible tomarse al pie de la letra los símbolos de la fe. Pues, si supiéramos qué representan en realidad, difícilmente podríamos seguir sentados en los primeros bancos de las iglesias, tan satisfechos de nuestra fe.

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