existe, esixte (y 2)
mayo 24, 2013 § Deja un comentario
El yo, esa enajenación, procede del cuerpo. Pero de ahí no se deduce que no sea más que cuerpo. De hecho, es más. Ahora bien, este más no puede comprenderse en los términos de una cosa de más, pues, sin duda, lo que no es cuerpo, no existe. Un yo no es una cosa, sino el continuo diferir del cuerpo consigo mismo. Un yo siempre se encuentra a una cierta distancia de sí mismo. Un yo es siempre un pro-yecto. Ahora bien, por eso mismo solo puede darse como realidad. Y es que lo real es, precisamente, lo que siempre queda por ver en lo visto. Una promesa, un por-venir. No casualmente lo primero que dijo YWHW de sí mismo fue yo soy el que soy (o el que seré, según traducción más cercana al original).